Seleccionar página

Tutankamón (1342 – 1325 a.C.) fue uno de los últimos faraones de la Dinastía XVIII del  Imperio Nuevo en Egipto. Reinó entre los años 1358 a 1349 a.C. Subió al trono muy joven, a la edad de nueve o diez años, a la muerte de Semenkhera (que gobernó pocos meses) que a su vez había sucedido a Akenatón.

Su ascendencia es un misterio, no se sabe quiénes fueron ni su padre ni su madre, quizás Amenofis III o el propio Akenatón y posiblemente la reina Tyi,  pero es seguro que tenía sangre real, porque vivía en el palacio real de Malgatta en Tebas. Por posteriores estudios, en los años 50 y 60 del pasado siglo se ha sabido que su grupo sanguíneo era A2, subgrupo MN, lo que atestiguaba su pertenencia a la realeza.

Tenía una discapacidad física por una deformidad en su pie izquierdo y una osteonecrosis que le obligaban a apoyarse en bastones, varios de los cuales fueron hallados en su tumba junto a bumeranes y arcos, en cuyo uso debía estar instruido. Estaba aquejado de otros problemas de salud como una leve escoliosis y había contraído malaria, patologías que pudieron ser otra causa de su prematura muerte.

Se casó con la tercera hija de Akenatón, la princesa Ankesenpaaten, restituyó el culto al dios Amón, que su padre había cambiado por Atón.  Murió, aproximadamente,  a los 18 años, de muerte violenta, casi seguro, tenía una herida en el lado izquierdo del cráneo producida por un arma o una caída, que le produjo un coagulo de sangre.

Su muerte, al menos, fue repentina, todavía no tenía dispuesta su tumba, que tuvo que prepararse en el mismo momento de su muerte, como luego se demostró en el estudio de su tumba. Se usó una tumba demasiado pequeña, nada propia para la persona de un faraón, como ejemplo valga decir que los carros tuvieron que desmontarlos para que pudieran entrar. 

Con todo lo dicho anteriormente, ¿Cómo es posible que un faraón tan poco importante y con tan poco interés histórico se haya hecho tan famoso?, es habitual que al hablar del Antiguo Egipto aparezca su famosa máscara de oro.

Hay dos razones principales: una que su tumba apareció en tiempo más reciente, en 1922, cuando los descubrimientos en el Valle de los Reyes se consideraban agotados y además era una tumba que no había sido profanada, ni saqueada, una tumba casi intacta. Otra que con Tutankamón se cumple la maldición de los faraones, que  no sólo lo hace en esta tumba, también en otros descubrimientos, pero en ésta con mayor intensidad, aproximadamente veintidós personas relacionadas con el descubrimiento y su estudio murieron en un corto periodo de años.

 El 4 de noviembre de 1922, en el Valle de los Reyes se descubrió el primer escalón de su tumba, en ella se encontraron más de 5300 objetos de su ajuar funerario. En el cuerpo de la momia entre los vendajes, se encontraros más de 150 collares, brazaletes, amuletos y un puñal hecho con material de un meteorito. Cómo nota curiosa se puede decir que fue la primera excavación filmada en cine y Harry Burton fotógrafo del Museo Metropolitano de Nueva York trabajó durante 10 años catalogando todas las piezas. En su momento las fotografías eran en blanco y negro, posteriormente estas fotografías se han coloreado.

El saqueo era práctica habitual, bien por ladrones, bien por los propios faraones, que lo hacían para apropiarse de los tesoros en bien de sus propias tumbas. También con el fin de borrar el paso de algún faraón no apreciado, por venganza, como es el caso de la obra arquitectónica de la Reina Hatshepsut, única mujer faraón, que fue destrozada por su hermano, esposo y sucesor Tuthmosis IV.

La tumba de Tutankamón apareció intacta con signos de haber sido profanada pero vuelta a sellar. Tras la escalera de entrada, 16 peldaños llevan a una puerta sellada y un corredor de aproximadamente 7 metros, a otra puerta sellada que da paso a cuatro cámaras en la que se encuentran el sarcófago del faraón y todos sus tesoros, estatuas objetos de alfarerías, carros… todos los enseres y objetos que se usan durante la vida de una persona.     

También sabemos que cuando un faraón moría en su tumba se guardaban escritos que protegían al faraón de la profanación de su lugar de descanso eterno. Éstos eran las maldiciones. En la tumba de Tutankamón se encontró, en la antecámara de la tumba una tabla de arcilla con la siguiente inscripción “La muerte golpeará con su bieldo a aquel que turbe el reposo del faraón”. Dicha tablilla no se inventarió por miedo a la superstición de los trabajadores árabes y con el tiempo se ha perdido, aunque es todavía mencionada en escritos sobre el tema.

Fuentes:

En busca de Tutankamón Christian Jacq Novela Histórica

La maldición de los faraones Philipp Vandenberg

Si continúas usando este sitio, aceptas el uso de cookies. Más información

Los ajustes de cookies en esta web están configurados para «permitir las cookies» y ofrecerte la mejor experiencia de navegación posible. Si sigues usando esta web sin cambiar tus ajustes de cookies o haces clic en «Aceptar», estarás dando tu consentimiento a esto.

Cerrar