El descubrimiento de la tumba de Tutankamón, que en su momento se consideró el descubrimiento arqueológico del siglo, se debió al empeño, dedicación y esfuerzo de dos hombres, Howard Carter y Lord Carnarvon, ambos ingleses.
Howard Carter nació el 9 de mayo de 1874 en Londres, a los 17 años conoció al profesor Newberry y tuvo la oportunidad de empezar a trabajar copiando textos antiguos en el Bristish Museum. Fue con este profesor con quien marchó a Egipto y comenzó su carrera de arqueólogo, era un gran acuarelista. El Antiguo Egipto lo enamoró, trabajaba sin descanso durante el día pintando y copiando toda clase de escritos y por la noche leyendo toda clase de publicaciones. Conoció a Sir William Petrie, egiptólogo y accedió a trabajar con él durante una temporada en Amarna, la capital fundada por el faraón Akenatón. Entre 1894 y 1899 trabajó con Édouard Naville en Deir el-Bahari, donde dibujó los relieves del templo de Hatshepsut.
En 1899, Carter es nombrado inspector de monumentos en el Alto Egipto del Servicio de Antigüedades Egipcias (EAS). Se Instala en Luxor, supervisa numerosas excavaciones y restauraciones en la cercana Tebas, en el Valle de los Reyes se encarga de inspeccionar la exploración sistemática del arqueólogo estadounidense Theodore Davis.
Carter renunció a su puesto en el Servicio de Antigüedades en 1905 tras una investigación conocida como el Caso Saqqara, una violenta confrontación entre guardias de un yacimiento egipcio y turistas franceses. Carter defendió a los trabajadores egipcios negando a disculparse cuando las autoridades francesas realizaron una queja oficial. Carter regresó a Luxor y durante tres años se ganó la vida vendiendo acuarelas a los turistas, y en 1906 trabajó como dibujante para Theodore Davis.
George Herbert, V conde de Carnarvon, nació en el castillo de Highclere, Hampshire, Inglaterra, el 26 de junio de 1866 y murió en El Cairo el 5 de abril de 1923, como nota curiosa se decir que el castillo de Higclere fue el lugar de filmación de la serie inglesa Downton Abbey. Lord Carnarvon se le conoce principalmente por ser el mecenas que financió la excavación de la tumba del rey Tutankamón, faraón de la XVIII dinastía del Antiguo Egipto, en el Valle de los Reyes.
Carnarvon era un adelantado del automovilismo, cuando en Inglaterra no se permitía el uso del automóvil, él ya conducía en Francia. En uno de esos viajes, por tierras alemanas, tuvo un accidente que le produjo una fuerte conmoción cerebral, que le afecto por un tiempo a la visión, como consecuencia, le quedó una afección respiratoria agravada por el clima inglés. Por ese motivo pasaba los inviernos a orillas del Nilo y pronto se interesó por la arqueología.
En 1906 Carnarvon, que no había tenido éxito en sus excavaciones, le pidió consejo a Sir Gaton Maspero, director del Servicio de Antigüedades, que lo puso en contacto con Howard Carter que era, según sus palabras un “arqueólogo británico con muchos conocimientos, mucho entusiasmo y poco dinero”.
En 1914, Lord Carnarvon obtuvo permiso para excavar en el Valle de los Reyes y Carter trabajo de nuevo con él, pasaron siete años buscando tesoros, en 1912 publicaron “Five Years Explorations en Tebas” un libro donde se detallaban sus hallazgos realizados hasta ese momento.
En 1920 seguían explorando, seis años de trabajos inútiles, hasta que en noviembre Carter empieza una nueva excavación en el Valle de los Reyes, entonces tras remover unos pocos metros encuentran el comienzo de una escalera de rocas y una puerta con los sellos intactos, estos sellos muestran un chacal y nueve prisioneros, es el sello de la Ciudad de los Muertos del Valle de los Reyes. Se avisa y se espera a que llegue Lord Carnarvon desde El Cairo y abren un pequeño orificio para mirar dentro, era el 2 de noviembre de 1922, el próximo año se cumplirán 100 años del descubrimiento, y se produjo el famoso dialogo:
-¿Ve usted algo Carter? -Preguntó Lord Carnarvon.
-Sí. -Respondió Carter- Maravillas.
La maldición de los faraones de Philipp Vanderberg
Desde ese momento Carter se rodeó de todos los técnicos necesarios: fotógrafos, grafólogos, químicos, etc., para preservar la tumba se fotografiaron todos los objetos antes de moverlos del sitio en el que estaba y se comenzó el estudio de la tumba.
Carter seguía en Luxor, cuando a principio del mes de abril de 1923 se le avisó de que Lord Carnarvon estaba enfermo con mucha fiebre, tuvo fiebre varios días y al final murió. Entonces ocurrió lo que se ha dado en llamar “la Maldición de los Faraones”, se fue la luz en todo El Cairo, nadie sabe porqué y volvió a los pocos minutos, los responsables de la Central eléctrica no supieron dar una razón de tal apagón y al mismo tiempo murió, en Highclere, la perra favorita del Lord, y a lo largo de los siguientes años también murieron alrededor de 15 de las personas que trabajaron en la tumba.
Howard Carter tardo más de 15 años en catalogar todos los enseres de la tumba, tras lo cual se retiro de la arqueología, y siguió viviendo en Luxor en invierno y también mantuvo su piso de Londres. Escribió un volumen de tres libros sobre la tumba. Tenía la intención de viajar a Asia Menor en busca de la tumba de Alejandro Magno, pero no llegó a llevar a cabo en proyecto.
Murió el 2 de marzo d 1939 en su piso de Londres. Fue enterrado en el cementerio de Putney Vale, al oeste de Londres, cuatro días más tarde de su muerte, asistiendo nueve personas a su funeral, entre ellas Lady Evelyn, hija de Lord Carnarvon.
En el epitafio de su tumba puede leerse: «Larga vida a tu espíritu, que pases millones de años, tú que amas Tebas, sentado con el rostro hacia el viento norteño y tus ojos resplandecientes de felicidad», una cita prestada de la copa de Tutankamón, y «Oh, noche, extiende sobre mí tus alas, como las estrellas imperecederas».
Fuentes:
- es.wikipedia.org
- La maldición de los faraones de Philipp Vandenberg
- En busca de Tutankamón de Christian Jack

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